El homicidio es el delito más grave del Código Penal y el más antiguo desde la creación del hombre. Eso es obvio. Menos obvio -y casi no perceptible- es que mientras la figura de homicidio en el art. 79 del Cód. Penal permanece invariable desde 1921, el delito ha cambiado mucho, y ha variado la jurisprudencia y la doctrina. ¿Cómo puede ser esto? Ocurre que conceptos e institutos relacionados con el homicidio son los que se conciben como distintos. La premeditación ha perdido su característica de principal agravante al punto de su desaparición, el nacimiento y la muerte son cosas que se definen de manera distinta, el cuerpo del delito es ´otra cosa´, la desaparición del infanticidio ha abierto una ´laguna legal´, la alevosía comprende el homicidio de niños y si bien esto no ocurre en la Argentina afortunadamente está en vías de evaluarse de otra manera. El aberratio ictus o error en el golpe se considera de otra manera, a diferencia del error en la identidad donde solamente hay un homicidio, mientras que éste, que parecía antes equivalente en el resultado -un solo homicidio- se ve, por muchas opiniones, como una tentativa de homicidio y un homicidio culposo. En fin, muchos aspectos más pueden enumerarse para hacer necesario que un libro se escribiera sobre este tema. Las obras de Levene (El delito de homicidio) y de López Bolado (Los delitos calificados) tuvieron su razón de ser en la materia, pero están agotadas y han quedado desactualizadas, si aún se las ubicara. Este libro ha sido escrito bajo estas impresiones. A la excelencia de los libros mencionados, para aquellos que tienen la fortuna de contar con ellos, hemos querido aportar una visión centrada en todos esos cambios.