La industria de la hotelería, y en general todo el sector del alojamiento turístico, por la complejidad de su oferta de servicios, es muy difícil de controlar. Los establecimientos, dentro de la gran variedad de fórmulas y tipologías disponibles, tienen todos una característica destacada. Todos ofrecen servicios muy diversos, en lugares distintos y separados. A menudo con horarios muy diferenciados para cada servicio. Para gestionar eficazmente este entorno tan diversificado y complejo, las empresas necesitan desarrollar sistemas de control para el seguimiento económico de la actividad y sus resultados. Por la agilidad característica de la actividad de alojamiento, es necesario saber en todo momento cómo están actuando los diferentes servicios, y en qué grado están contribuyendo, o no, al éxito económico de la empresa en su conjunto.