En un pasaje del presente texto se dice que los incas fueron como un meteoro que cruzó el firmamento de la historia. Y así fue: fulgurante, fascinante y efímero. En efecto, el imperio incaico, como tal, se extiende de 1438 a 1534, o sea apenas un siglo, en cuyo transcurso se sucedieron cinco emperadores: desde Pachacuti Inca Yupanqui (1438-1471), el forjador del imperio a partir de un reino relativamente modesto en torno a Cuzco, hasta Huayna Capac (1493- 1525), con quien ese imperio alcanzó su cenit.