empresas y empresarios de todos los tipos -desde microempresas hasta multinacionales- cumplen una función crucial en el crecimiento y en la reducción de la pobreza. Sus decisiones de inversión impulsan la creación de empleos, la disponibilidad de los bienes y servicios y lo asequible que estos sean para los consumidores, así como las recaudaciones tributarias que pueden percibir los gobiernos para financiar la salud, la educación y otros servicios. El aporte que las empresas y los empresarios hacen a la sociedad, depende en gran medida de la forma en que los gobiernos moldeen el clima de inversión en cada lugar especifico - por medio de la protección de los derechos de autor, de la normatividad y la tributación, de estrategias de abastecimiento de infraestructura, además de mediaciones en financiación y mercados laborales. Nuevas fuentes de datos del Banco Mundial ponen de relieve cómo los climas de inversión varían de forma tan sorprendente entre países y dentro de los mismos, y subrayan el potencial de mejoría.