Es reductivo y equivocado reconducir a un pretendido «antiberlusconismo» el permanente debate jurídico-institucional sobre las afirmadas inmunidades procesales del presidente del gobierno. Es reductivo y equivocado por-que, incluso «el capítulo Berlusconi», tan destacado y persistente, antes o después se cerrará, como se cerró, transcurridos siete años (ciertamente con alguna consecuencia), el «capítulo Cossiga» que tantos problemas planteó a los constitucionalistas.Así, continuará con otros nombres y otros protagonistas la batalla cultural y política ya iniciada, en nuestro ordenamiento de la República.