Tanto en su producción como en su posicionamento teórico, la arquitectura reciente de los 90 se sitúa en un contexto amplio, difuso y difícil de definir. Sin embargo, guarda espacio a una de las tendencias en la que progresivamente ha ido recabando como respuesta a la superabundancia expresiva del uso de algunos lenguajes eclécticos y al excesivo formalismo deconstructivista: el minimalismo. Cuando abordamos el término ´arquitectura minimalista´ se hace necesario y casi inevitable referirse al minimal art, movimiento de escultura contemporáneo surgido en los 60 en Norteamérica como reacción a una serie de presiones en el ámbito cultural y social específicos, y especialmente como respuesta crítica al escenario formulado por los movimiento artísticos del expresionismo abstracto, el Pop y el op Art de aquel entonces.