Pues bien, en un país lejano de playas de arenas enceguecedoramente blancas y aguas asombrosamente azules y verdes, hubo, en un tiempo, caracoles de mar que cantaban melodías rosadas con olor a gardenias. Junto a ellos pasaba la gente, mujeres y hombres, la mujeres primero (no por cortesía, sino por su mayor intuición), todos pasaban indiferentes al color y al perfume de los cantos aquellos. Sin embargo, sucedió lo que había de suceder: cierto día, una mujer entrada en muchos años se detuvo junto a un caracol a ver su perfume y oler sus colores. De pronto la anciana rejuveneció hasta sus quince años.
Te preguntarás: ¿Por qué iniciar una obra de ciencias con un texto poético? Porque los poetas y los científicos se parecen. Ambos son personas que se asombran y maravillan ante los fenómenos de la vida y del mundo. Alguien diría que un fenómeno es algo que se muestra, como una lámpara encendida sobre una mesa en una noche sin luz. Con la imaginación y el entusiasmo y el vigor propio de los jóvenes, los poetas trabajan por cantar el fenómeno y los científicos por explicarlo. Para los primeros, el primer gran impulso es la inspiración, para los segundos, la intuición de una hipótesis explicativa. El resto, para ambos, es el trabajo incansable.
Ahora podrás comprender que el propósito secundario de esta obra, Introducción a las maravillas de la Física y la Química, es comunicarte los conceptos físicos y químicos fundamentales que te sirvan de base para el estudio de esas materias en cursos posteriores.