La leyenda dice que en tiempos inmemoriables el toro Nandikeshvara observó al dios Shiva, señor de la danza y de las bestias y a su esposa Parvati todas las noches durante mil años cuando se dedicaban a sus siempre variados juegos amorosos. Por ser el guardián encargado de vigilar el portal del jardín de esta pareja divina, sólo él tenía este privilegio y lo aprovechó recordando todos los detalles de los movimientos que sus amos hacían para refinar de mil maneras su placer erótico. Más tarde, el toro contó a los seres humanos lo que había visto y grandes sabios y poetas apuntaron sus recuerdos. Así se convirtieron en un libro de mil capítulos. A lo largo de los siglos muchos famosos sabios escribieron nuevos tratados basados en esta antigua tradición. La mayoría de ellos se peridieron, pero entre los procos conservados se encuentra el Kama Shastra, que en Occidente permaneció injustamente a la sombra del famoso Kama Sutra.