Wielopole, Wielopole, escrita en 1980, se refiere a su tierra natal, Wielopole Skrzyñskie, ese territorio mágico donde toda historia personal comienza. En ella aparecen los demonios de su infancia, los conocidos y los imaginados, los arquetipos de una sociedad que desaparece en el caos de la guerra. Nuevamente los dobles, los maniquís, los monstruos goyescos campan por las escenas de este texto, y en medio de ellas aparece el propio Kantor intentando poner orden en el mundo espectral que surge, como maestro de ceremonias de un lugar que sólo existe en la memoria.