La Constitución y el marco de libertades que consagra son el resultado de un proceso histórico del que, de una u otra forma, todos fuimos protagonistas. Pero son, a la vez y sobre todo, la base que ha permitido el desarrollo político, económico y social, gracias al cual España ha llegado a situarse en la situación de privilegio que actualmente se nos reconoce en el concierto de las naciones más desarrolladas.áEsa circunstancia facilita lo que algunos han dado en llamar el sentimiento constitucionalö, y que no es otra cosa sino la adhesión de los españoles a los valores constitucionales.áEn términos objetivos, es posible que 25 años apenas signifiquen nada en la historia de una Constitución. De hecho, la mayor parte de las Constituciones vigentes en los países más avanzados del mundo son mucho más veteranas. No es preciso recurrir a la venerable tradición constitucional británica, no concretada en un texto único escrito; basta recordar que la Constitución de los Estados Unidos es ya bicentenaria, y que los países más importantes de la Unión Europea se apoyan en Textos constitucionales que se aproximan, o superan claramente, el medio siglo de existencia: Italia (1948), Alemania (1949), Francia (1958)...á