El medio siglo que discurre desde la Gloriosa revolución de 1868 hasta 1917 constituye una etapa central del proceso modernizador de España. En ese período el país conoció la superación definitiva de los modos de vida de la sociedad tradicional, se ensayaron diversas experiencias de regímenes liberales y democráticos (monarquía democrática, república federal y unitaria, monarquía constitucional) y la derrota colonial de fin de siglo llevó a la pérdida de las colonias antillanas y del Pacífico, convirtiendo a España en una potencia de carácter peninsular y de rango inferior en el orden internacional. Combinando análisis y síntesis quedan aquí recogidos los procesos más significativos de la historia política y de la realidad social de un país que tuvo serias dificultades para desarrollar su proceso modernizador. En el libro se pone de manifiesto que España hizo frente en su tránsito hacia el siglo XX a los mismos retos que otros países de su entorno y que la sociedad, el sistema político y su acomodo al orden internacional han de ser contemplados a la luz de los procesos generales que caracterizan la Europa de su tiempo.