Escribir acerca del desarrollo de la Humanidad a lo largo de los 25 milenios que ocupan el Paleolítico Superior y el Epipaleolítico-Mesolítico tiene muchas dificultades, y desde luego la elección del título no es una de las menores. Los autores esperamos que La expansión de los cazadores resulte un enunciado atractivo, pero tenemos que reconocer que sólo en parte se corresponde con los contenidos y las poblaciones de las épocas que queremos reseñar. Durante el periodo de tiempo que se desarrolla desde el 35,000 al 10,000-8,000 BP (antes del presente) se asiste a cambios y transformaciones tanto en el orden natural (antropológico, climático, ecológico) como cultural (colonización humana de los cinco continentes, desarrollo técnico y social, nuevas estrategias económicas, etc.). Cada uno de esos enfoques puede ser parcialmente representativo de algunos aspectos de esas épocas, pero desde luego ninguno es suficiente por sí mismo para caracterizar un espacio de tiempo tan largo y cuyo desarrollo no es ni mucho menos uniforme. En efecto, los orígenes del Paleolítico Superior coinciden con la entrada en escena de un hombre perteneciente a una nueva subespecie: el Homo sapiens sapiens que ocupa el papel del Homo sapiens Neandertalensis. Lo que ya no está tan claro, como veremos en el capítulo 4, es la dinámica de esa sustitución, que recientes descubrimientos paleoantropológicos y los últimos planteamientos teóricos, han situado en un ambiente especialmente polémico.