Los papás de Manu se separan. Papá se lleva su ropa y algunos muebles, y mamá llora a solas en una casa que ahora es demasiado grande. Manu quisiera entender qué pasa, pero todo es muy confuso. Poco a poco, sin embargo, se da cuenta de que sus papás lo siguen queriendo tanto como antes, y aprende a vivir entre las dos casas, a las que siempre lleva su maleta roja.