Franklin podía deslizarse en la orilla del río por si solo. Podía contar de dos en dos y amarrarse los zapatos.áIncluso podía dormir solo, claro, siempre y cuando le contaran unaá historia antes de acostarse, le dieran un abrazo de buenas noches, tuvieran su vaso de agua, una suave luz encendida y su manta azul.