Samuel Velarde es un joven escritor que ronda la treintena y comienza a disfrutar de cierto éxito y reconocimiento. Vive a caballo entre una actitud transgresora y comprometida y la necesidad de asentar sus emociones intensas y desordenadas. El hecho de que comiencen a morir personas de su entorno, una relación tormentosa con un hombre famoso, y la recurrencia de una serie de sueños de oscuro significado que le obsesionan desde la infancia, lo llevarán a huir hacia delante y a hacer balance de su periplo vital. Madrid, París y Londres se convierten en escenarios de su huida -no en vano está tomando notas para escribir una novela sobre la relación de Rimbaud y Verlaine- pero al final volverá, como dicen que no se debe hacer, al lugar donde fue feliz, a Cádiz, en busca del que fue su gran amor, Regina, y del recuerdo de los lugares y las personas donde acarició la dicha. La mirada de sal es una novela sobre la pérdida, sobre el amor, la muerte, la intensidad y la creación artística.