La filósofa Simone Weil cuenta cómo dos prisioneros en celdas contiguas aprenden, durante un periodo muy largo de tiempo, a comunicarse dando golpecitos en la pared. ´El muro es la cosa que los separa, pero también es su medio de comunicación -escribe-. Cada separación es un vínculo.´áEste libro trata de esa pared. Trata de nuestro deseo de hablar, de comprender y de ser comprendidos. Y versa sobre escucharnos mutuamente, no sólo las palabras, sino también los silencios que hay entre estas. Lo que describo aquí no es un proceso mágico, sino algo que forma parte de nuestra vida cotidiana: golpeamos la pared, escuchamos.