Esta es la historia de una niña invisible, de una niña a la que nadie veía porque nadie se preocupaba de su existencia, nadie la echaba de falta, nadie se preocupaba de ella. También nosotros podemos sentirnos invisibles cuando somos valorados, aceptamos o tenidos en cuenta por los de,as. Y que alegría recibimos cuando el afecto de los otros nos otorga, como a esta niña, la anhelada visibilidad.