El empobrecimiento de las reservas mundiales de energías fósiles y la implicación en el calentamiento climático de los gases de efecto invernadero, que induce su combustión, han modificado la política industrial y energética de los principales países desarrollados. Actualmente, se pretende reservar el petróleo para los usos para los que es irreemplazable y poner en marcha materias primas renovables obtenidas a partir de cultivos vegetales e investigar la biodegradabilidad de las moléculas y de los objetos creados industrialmente, integrando el concepto de duración de vida del ciclo de uso deseado. La química verde engloba, por tanto, la concepción, el desarrollo y la elaboración de los productos y procedimientos químicos para reducir, o eliminar, el uso y la generación de sustancias peligrosas para la salud y el medio ambiente, inscribiendo los modos de funcionamiento actuales de la industria química en el marco más amplio del desarrollo sostenible.