Las tecnologías de la información han transformado cuanto ámbito tocan: de la industria de la música a la medicina, de la forma en que nos comunicamos al periodismo, de las finanzas a la organización de la economía. Uno de los pocos reductos a los que no había llegado la revolución digital del último cuarto de siglo era la política. Finalmente lo hizo: con la masificación de Internet a partir de mediados de los noventa y la sofisticación de los recursos disponibles, la estructura y prácticas políticas se enfrentan a un vertiginoso cambio que redefinirá dramáticamente su funcionamiento. La campaña de Obama se ha convertido en el referente mundial para analizar el tema, una experiencia para sacar lecciones y encontrar modelos propios. Desde las redes sociales a la implementación de complejas herramientas informáticas que permiten asignar recursos, realizar el mejor marketing electoral, recaudar fondos de modo transparente y estar en comunicación cotidiana con los ciudadanos. La plena incorporación de los nuevos instrumentos nos ofrece una verdadera reinvención de la política.