Hace unos años, en la sede del Círculo de Lectores en Madrid, me tocó presentar la preciosa edición del Ulises de James Joyce editada por Hans Meinke, con comentarios de Julián Ríos e ilustraciones de Eduardo Arroyo. Ríos, Arroyo y Fuentes: Todo un mantial que corría hacia el Mar de Ulises, tal y como lo indica la frase inicial del Finnegans Wake de Joyce: River Run que puede traducirse como Corre Ríos o tal vez como Correrías. Pero, ¿qué río es este que corre Ríos? Es el río de Irlanda, el Liffey -es decir, el Río de la Vida, el Río Life. ¿Hacia dónde corre Ríos? Hacia el Mar de Ulises, Talassa, Talassa, el resonte mar de oscuro color vinoso de Homero, ioh mar! ¿De dónde corre Ríos? De un wake, es decir, de u velada fúnebre, Finnegans Wake, el velorio de u muerte, pero también de un awake, es decir, de un cimiento o despertar literarios. River run, corre Ríos, correrías y Julián Ríos fluyen y confluyen. Su obra viene de la muerte velada pero no vedada -¿quién dijo que sólo la muerte le presta autoridad a la literatura?