A partir de haber encontrado en un recetario de 1884 una receta de flores comestibles: torta de pepitos, o gasparitos, y de flores del frijol colorado (también conocido como colorín) y, en otro recetario de 1988, recetas de flores cocinadas en pocos puntos del país, como aquella de cabuches empanizados (botones de biznaga), una con flores de palma a la campesina (guisado) y otra con flores de sábila (guisadas), además de varias con flores de calabaza rellenas, Raquel Torres Cerdán notó la ausencia de recetarios que recopilaran platillos con las muchas y variadas flores que habían estado presentes en las mesas de sus abuelas, Antonia y Esperanza, aquellas que conoció desde su niñez en Jalapa o en la región de las grandes montañas en Veracruz.áEste libro es un recuerdo de quienes guisaban con gasparitos, flores de izote y de frijol, haciendo con ellas revoltijo con huevos, salsas, chileatoles, adobos, pipianes, chiles rellenos o tamales, que son parte de todas las delicias que se han saboreado desde hace mucho tiempo en esta zona. Se trata de una serie de recetas con flores recabadas en el trayecto de las investigaciones de la autora, que sirve como testimonio del legado culinario que nos acompaña y como una gran invitación a conocer y a comer estos platos que adornan y engalanan nuestras mesas, nunca mejor dicho: colmadas de flores.