Cuando una mirada cruza un territorio, como menciona el geógrafo George Bertrand, ocurre en el observador un proceso mental que reúne elementos naturales y culturales que se traducen en los símbolos y las marcas que constituyen un paisaje. Desde este punto de vista el paisaje se torna en evocación, identidad y emoción.áEste libro habla precisamente de ello; evoca una época, un esfuerzo colectivo, una tradición secular; identifica la pertenencia a una región, una lengua, una cultura; emociona con la riqueza patrimonial mueble e inmueble, tangible e intangible, que posiciona a México y en particular a Chiapas, en un lugar de privilegios.