Leo tiene mucho por hacer y muy poco tiempo. Si hubiera dos como él, o tres, o cuatro, o incluso más... ´Si al menos hubiera otro como yo´ decía y justo en ese momento llamaron a la puerta y no lo podía creer ¡Era otro Leo! Y así fueron apareciendo más y más Leos pero el trabajo no terminaba. Finalmente comprendió que si trabajaba menos un sólo Leo sería suficiente.