Una pareja joven y adinerada tiene un hijo al que aman más que otra cosa en el mundo. Pero la envidia y los celos de un hombre extranjero lo hacen perpetuar atrocidades que ponen a la pareja bajo el mayor de los predicamentos: el rapto de su hijo. Ésta es la leyenda de La calle del Niño Perdido, narrada con el ritmo y la vivacidad de Juan de Dios Peza, quien relata en verso los sucesos de otros tiempos que ahora dan nombre a distintas calles y sitios de la Ciudad de México: La calle de la Amargura, La Alameda, El callejón de la Danza y La calle de San Sebastián, entre otras.