LOBOTOMÍAS LA SÓRDIDA HISTORIA DE UNA CURA DESESPERADA

LOBOTOMÍAS LA SÓRDIDA HISTORIA DE UNA CURA DESESPERADA

LA SORDIDA HISTORIA DE UNA "CURA" DESESPERADA

$ 434.00
Pesos mexicanos (MXN)
Sin Existencia, informes favor de llamar
Editorial:
JUVENTUD
Año de edición:
ISBN:
978-84-7584-919-5
Páginas:
223
Encuadernación:
Rústica (pasta blanda)
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¿Por qué una técnica que hoy nos horroriza -la lobotomía prefrontal, o la mutilación ciega del cerebro con la vana esperanza de curar la enfermedad mental- cobró un extraordinario auge durante los años 1940 y 1950, hasta el punto de que sólo en los Estados Unidos de América se practicaron más de cuarenta mil intervenciones de este tipo? Una práctica, cuyo principal iniciador, el portugués Egas Moniz, recibió por ello el Premio Nobel en 1949, y que al correr de los años aquel galardón sería objeto de una agria polémica impulsada por hijos y familiares de personas lobotomizadas.áPara entenderlo, este libro nos ayuda a situarnos en el contexto de la época, en los conocimientos y la mentalidad reinante sobre la enfermedad mental, en la realidad de los escasos tratamientos disponibles, y en el papel crítico que jugaron la prensa y los medios de comunicación. Titulares de entonces presentaron a las lobotomías como “La cirugía del almaö, “Operación revolucionariaö, “Milagro de la cirugía del cerebroö, o las calificaron como “una de las innovaciones quirúrgicas más grandes de esta generaciónö. La gente preguntaba a los médicos si la lobotomía servía para aumentar la inteligencia o mejorar el carácter, o si podría curar el asma.áLos hospitales psiquiátricos de aquellos años eran, en realidad, gigantescos almacenes de enfermos mentales abandonados a su suerte en condiciones infrahumanas; instituciones ya sobrecargadas que se vieron desbordadas ante la avalancha de nuevos ingresos provenientes de la Segunda Guerra Mundial. Cualquier procedimiento que ofreciera la oportunidad de devolver al enfermo a su casa, muchas veces confuso y embotado, pero más tranquilo y manejable por los suyos, sería bien recibido tanto por la familia como por el agobiado personal hospitalario. Si además tal intervención aparecía adornada de un aura científica de tratamiento de vanguardia, el último avance de la neuropsiquiatría, no resulta difícil comprender su rápida expansión.

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