-¡Fanny! -gritaba el señor Kirrin mientras subÃa las escaleras a todo correr con una carta en la mano-. ¿Fanny! ¿Dónde estás? -AquÃ, querido, aquÃ. Ayudando a Juana a hacer la limpieza -respondió la señora Kirrin, saliendo de uno de los dormitorios-. ¿Qué es lo que pasa? ¿A que vienen esos gritos? -Acabo de recibir una carta de aquel viejo amigo mÃo, el profesor Hayling -dijo el señor Kirrim-. Te acuerdas de él, ¿Verdad?.