CARLOS ENRIQUE LOZANO GUERRERO
En Los difusos finales de las cosas, la disolución de las fronteras aparece en dos dimensiones diferentes: en primer lugar, en el borrarse de los límites entre teatro de acción y narración de palabra; y acontece también en un segundo nivel, podríamos decir, al interior de la lógica de la existencia de los personajes. Nada allí es definitivo y conclusivo: ninguna escena, ningún acontecimiento. Este ver difusos los finales de las cosas quizás es la visión de mundo que de manera privilegiada le transfiere la obra al lector. Los difusos finales de las cosas obtiene toda su singularidad y riqueza de la decisión de explorar el tejido de lo cotidiano, de lo liminal, de lo aparentemente nimio, desde una modalidad de la escritura en la cual el privilegio no le es concedido a la acción, sino a un flujo de palabra que se interroga sobre la acción y que acompaña al espectador como un murmullo que lo asedia.Víctor Viviescas.