En efecto, Dick Teresi, que ha realizado un inmenso trabajo de erudición, nos muestra aquí lo mucho que debemos a babilonios y a egipcios, a los indios, a los africanos, al Nuevo Mundo, a las tribus oceánicas y a las civilizaciones medievales no europeas.áLos cimientos matemáticos de la ciencia occidental, por ejemplo, proceden de los egipcios, los hindúes, los chinos, los árabes, los babilonios y los mayas; la astronomía comenzó en la antigua India y floreció en el mundo árabe; los chinos observaron, dataron e interpretaron los eclipses hacia el 1400 a. C.; hace cinco mil años, los sumerios sostuvieron que la Tierra era esférica; eruditos chinos y árabes utilizaron fósiles por primera vez para estudiar científicamente la historia de nuestro planeta; la química china fue un tesoro hoy olvidado por casi todos; la impresión de libros comenzó en la India y Pi Sheng inventó los tipos móviles hacia el año 1041; los indios quechuas del Perú fueron los primeros en vulcanizar el caucho... Y así cientos y cientos de ejemplos. Nos cansamos de hablar de los beneficios del multiculturalismo, hora es de tomárselo en serio y nada mejor que este libro para comprobar cuán firmemente y desde cuándo está instalado en la historia.