La Atlántida existió. No lo dude. No con ese nombre, ni quizás tampoco como nos la imaginamos. Pero todo induce a pensar que el apogeo y el trágico final de una civilización desconocida dio lugar a los llamados ?mitos del origen? (el Paraíso Perdido, el Diluvio, el éxodo, Babel,. los Héroes Civilizadores) así como a los símbolos universales, y en especial a los más complejos (el dragón, la cruz, la espiral, la esvástica, Los círculos concéntricos). Esta civilización primordial habría establecido los fundamentos de la alta ciencia (la astronomía), del arte, de la técnica y de la tradición en muy variadas y distantes culturas del mundo. El hecho de que cada una de ellas los interpretase de forma particular, en distintos períodos de tiempo, no desmiente tal presunción. Todos los pueblos han desarrollado a su modo, y con sus propios ritmos, un legado universal común. En Los hijos del Edén, el lector tiene acceso a una serie de evidencias y conocimientos que la Ciencia Oficial ha minusvalorado, menospreciado o ignorado. Tal vez de este modo consigamos ver con otros ojos el oscuro y desconcertante período de la Historia que se ha convenido en llamar ?los Orígenes de la Civilización?.