Quizá te educaron para comportarte de manera correcta y discreta, pero esto no te hace feliz y te impide alcanzar tus metas. En cada mujer existe una parte integral y poderosa que muchas veces preferimos ignorar: es nuestra cabrona interior. Es fuerte, valiente, llama a las cosas por su nombre, no se deja pisotear y puede llegar a amar profundamente sin olvidarse de sí misma. Las cabronas son esas mujeres que tienen éxito, que saben decir no y nunca se disculpan por su forma de actuar. Amistad, citas, sexo, trabajo.. Siempre son perfectas y únicas y no tienen por qué parecerse a nadie. El sentimiento de ser cabrona está casi a flor de piel y tenemos que dejarlo salir para alcanzar nuestros propósitos.