Miss Shangay Lily (Uterolandia, 1963) no creía en nacionalidades, tribus, ni géneros: "mi patria es el vientre de mi madre", solía responder a quien le preguntaba que de dónde era; "mi tribu es feminista y por lo tanto sin apellidos patrilineales, nosotras creamos nuestra identidad, nuestro nombre-alma, como los esquimales Inuit" añade a quien intenta averiguar su "nombre de verdad". Vivió en Nueva York, Bologna, Amsterdam, Londres, Roma, Miami ó París como buena nómada pagana. Hablaba cuatro idiomas y creía en la globalización feminista radical. Fue una pionera en muchos sentidos. No sólo revolucionó el panorama social de los 90 siendo la primera dragqueen que conoció este país sino que puso patas arriba el mismísimo mundo homosexual cuando fundó el ya mítico Shangay Tea Dance (1993), la primera fiesta temática gay que, siguiendo la tradición neoyorquina, se realizó en España cada domingo a la hora del té, a fin de divertir a un público homosexual culto y con una intensa vida laboral.