Enclaustrado en el auditorio donde funge como proyeccionista, el joven detective Ramiro Minor cuenta uno a uno los días que lleva en el reclusorio acusado de haber dado muerte a Maria. Más que el castigo, le pesa la injusticia de estar purgando u pe por un delito que, según él, jamás pudo cometer. Peor aún, cree haber sido víctima de u trampa y le atormenta no poder descubrir cómo fue orquestada, su cerebro no para de trabajar en el imperioso objetivo de desentrañar el misterio. ´¿Cuál fue el truco?, ¿cómo pudieron haberla matado?, ¿quién o quiénes?, ¿por qué?´, son las preguntas que lo aquejan de manera permanente. De improviso, su situación adquiere un giro abrupto con la llegada de un nuevo recluso: Tulio, delincuente de altos vuelos quien, sin mediar explicación, le propone integrarlo a su equipo, con lo que no sólo le ofrece trabajo, sino también la forma de ayudarlo a salir. Esta nueva condición aumenta su desasosiego al grado de dudar de Violeta, su novia, e incluso pone en tela de juicio su propia inocencia.