ángel Daldo, apodado por sus amigos Angelito de la muerte, cuenta con el fracaso escolar como único patrimonio y un futuro gris y adocenado por todo horizonte. Mientras trata de sobrellevar una complicada relación sentimental con su novia Belén, ángel descubre que Tancredo Linares, un misterioso personaje que trabaja en el mismo ladrillar que él y su padre, lleva casi tres décadas ocultando su pasado como verdugo de la España franquista. La fascinación que la muerte ha causado siempre en ángel se agudiza ante la personalidad de Linares y lo que éste vivió en los patíbulos de las cárceles, y ambos se atrapan mutuamente en una angustiosa relación que los arroja a las oscuridades del ser humano y de sí mismo, en un camino sin retorno donde aflorará lo peor y lo mejor de cada uno de ellos hasta las últimas consecuencias. Una novela estremecedora que cala hondo en la sensibilidad del lector, cerrándole el camino de la indiferencia. Carlos Peramo, que obtuvo el II Premio de Novela otorgado por Ana María Matute con su libro Me refiero a los Játac, se confirma en estas páginas como un escritor de fuerza y calidad avasalladoras, capaz de desvelar las grandezas y miserias del alma humana.