Iris está destrozada desde la muerte de sus padres en un accidente. Una tarde fría y gris en que el mundo parece no tener sentido, empieza a caminar sin rumbo por el barrio para evitar volver, sola, a su casa. Justo cuando empieza a pensar en cometer una locura, descubre un pequeño café en el que nunca antes se había fijado: El mejor lugar del mundo es aquí mismoö. Allí conoce a Luca, con quien charlará durante seis tardes consecutivas en diferentes mesas donde sucederán cosas maravillosas. Mientras se enamora lenta pero irremisiblemente de él, hablan entre aromas de chocolate de todo aquello que necesita saber para su existencia. Hasta que la séptima tarde, Luca desaparece.áEsta novela inspiradora tiene la sabiduría y la capacidad de conmover de Martes con mi viejo profesor, junto con la magia romántica de Ojalá fuera cierto. Un pequeño curso de felicidad cotidiana que despertará en los lectores emociones inolvidables y les abrirá los ojos a la magia de la vida.