El objetivo del autor no ha sido escribir una historia de la Iglesia, sino un libro de orientación para lectoras y lectores deseosos de tomar distancia crítica de una historia demasiado institucionalizada y dogmática del cristianismo. El interés se centra más bien en la memoria del movimiento de Jesús en los primeros quinientos años del cristianismo.áEn la primera generación cristiana, antes de los años setenta, se presentan algunas tradiciones independientes: Pablo, Marcos, Tomás, Juan, Santiago y María Magdalena. Después de los años setenta, se consideran sobre todo los escritos: Evangelios, Cartas, testimonios de vida y leyendas populares. No se distingue entre libros canónicos y no canónicos, porque todavía no se ha definido el canon, y el límite entre ortodoxia y herejía es aún confuso.áEn los siglos II y III el autor se interesa por la gnosis, los gnósticos y el gnosticismo: lo positivo y lo negativo. Rescata la tradición de los ´maestros cristianos´ y su confrontación con los presbíteros y los obispos en la lucha por el control de la palabra de Dios, y presenta la crítica de los filósofos no cristianos -Celso, Porfirio y Juliano- al cristianismo.