Érase un muchacho de humilde y acuático linaje (la residencia familiar habÃa sido una barcaza hasta la generación anterior) que querÃa ser músico o pintor y que logró ambas cosas en grado superlativo: ahora vende sus cuadros a precios absurdos y desde 1975 toca la guitarra en la banda de rock más famosa, más longeva y más luciferina del planeta. Ahora, alcanzada una edad en que la mayorÃa de sus coetáneos saborea la inminencia de una bien merecida jubilación, el susodicho puede recordar (lo cual es sin duda notable) varias décadas empapadas en cantidades épicas de cerveza y otros lÃquidos más severos. O sea, el guitarrista Ronald David Wood nos cuenta sus peripecias musicales y extramusicales en compañÃa de sujetos como Jeff Beck, Rod Stewart, Keith Richards por citar sólo algunos. El resultado es un incesante catálogo de anécdotas estrambóticas, bochornosas, dramáticas o ridÃculas narradas, eso sÃ, con bastante buen humor y sin pelos en la lengua.