En 1998 dos miembros de la Guardia Suiza y la mujer de uno de ellos aparecieron asesidos en el Vaticano. Un día antes de realizar las autopsias la Santa Sede anunció que tenía la de que uno de ellos, Cédric tory, había matado al matrimonio Estermann en un y después se había suicidado. Esta versión oficial, ofrecida por el español Joaquín varro-Valls, miembro numerario del Opus Dei, fue completándose con supuestas enfermedades y comportamientos extraños del presunto asesino, del que la Santa Sede dijo que padecía un tumor cerebral y consumía canbis. Han hecho falta dos años para dar a conocer en este libro pruebas que demuestran el gran montaje de la Santa sede, que ocultó informes médicos sobre la perfecta salud mental de Cédric tory en el día del crimen, así como numerosos errores en la descripción de los hechos, como del que el supuesto asesino ni murió después sino antes de las víctimas. Las verdaderas causas del triple crimen hay que buscarlas en un ajuste de cuentas entre los grupos de mayor poder en el seno del Vaticano: el Opus, cuya expansión en América Lati, a cargo del matrimonio Estermann, estaba siendo investigada por Tory, y la masonería, liderada por el arzobispo Paul Marcinkus. Contada de forma novelesca, esta obra presenta el estremecedor relato de un crimen cometido en uno de los cuerpos de vigilancia que se supone más fiables del mundo, el que se ocupa de la seguridad persol del Papa.