Si usted es el único médico en una comunidad de 20 000 habitantes, si ha descubierto la cura para el SIDA o el cáncer, o se dedica a la medicina forense y no atiende pacientes vivos, no siga adelante, este libro no es para usted.áPero, si sufre de estrés laboral y no disfruta su práctica médica como lo hacía antes o como lo había imaginado al estar en la escuela de medicina; si su clientela ha disminuido en los últimos dos años, lo mismo que los pacientes que antes le referían sus colegas, o si los pacientes que antes acudían con usted ahora acuden con otro prestador de servicios de salud (público o privado), entonces este libro sí es para usted.