A principios del siglo VIII los árabes conquistaron el sur de España y elevaron a Córdoba a la cúspide de la riqueza y del conocimiento. Córdoba era la ciudad más hermosa del mundo, en su centro resplandecía la Gran Mezquita rodeada de preciosos jardines y fuentes saltarinas. Cuando un nuevo rey cristiano decidió derruir la maravillosa Mezquita, tres viejos amigos decidieron a su vez hacer algo en nombre de todos sus ciudadanos, ya fueran musulmanes, judíos o cristianos...