Jean Valjean acaba de salir de la cárcel y cuando viaja
rumbo al pueblo donde nació, nadie quiere ayudarlo,
excepto don Bienvenido, el párroco, quien hará que
se convierta en un hombre de bien. El hambre de las
personas que viven en las calles; la desesperación por
la falta de trabajo; la bondad de la gente que ha vivido y superado la miseria; la tristeza de las enfermedades, y la dureza de la ley son parte de esta novela que muestra la realidad de Francia durante el siglo XIX, un país golpeado por las pestes y la pobreza.