A principios del siglo pasado, un sociólogo americano, W.I. Thomas, se hizo famoso por observar lo siguiente: ?Si los hombres definen una determinada imagen de la realidad, esa imagen tiene efectos reales? (?If men define situations as real, they are real in their consequences?). Esta observación fundamental sobre el comportamiento humano -que hoy se denomina el ?teorema de Thomas?- pasó a ser una piedra angular en la sociología contemporánea. La idea de que nuestra percepción del mundo determina nuestros modelos mentales y que estos a su vez encausan cómo gestionamos el entorno de nuestras vidas y la arquitectura de las instituciones que creamos no es nueva. De hecho, como todas las ideas significativas, esta tiene una larga historia. Ya la predicaba Platón con su metáfora de la cueva desde los comienzos de la cultura occidental. Sus discípulos ?construcionistas? en filosofía y psicología incluyen luces con el resplandor de José Ortega y Gasset, John Dewey, Herbert Spencer y el propio Sigmund Freud.