El día de la boda de su hija Agustina, Constanza descubre un pequeño lunar verde en su pierna -un moho-, que terminará por adueñarse de ella. Esta metamorfosis es también una metáfora de su lucha contra la vejez, el desengaño que ha encontrado en el amor y la decepción en su relación con la otra Constanza, su sobrina. Con rasgos de dos tradiciones aparentemente disímiles, como las de Inés Arredondo y Mario Bellatin, Paulette Jonguitud Acosta da forma a un mundo casi onírico por su tono pero también perverso por la indagación en la condición dolorosa y extravagante de un cuerpo que sólo tiene una salida fatal para reconciliarse consigo mismo.