MUERTE SIN FIN

MUERTE SIN FIN

$ 399.00
Pesos mexicanos (MXN)
Sin Existencia, informes favor de llamar
Editorial:
EL COLEGIO DE MEXICO
Año de edición:
ISBN:
978-607-462-054-2
Páginas:
109
$ 399.00
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Sin Existencia, informes favor de llamar

Los primeros lectores de Muerte sin fin, en un nada lejano 1939, pero que representa la culminación de nuestra ´edad de oro´ lírica, o si se quiere de plata, para resonar con el término usado en España para referirse a la generación del 27, sabían perfectamente que estaban frente a una obra maestra de la poesía en cualquier lengua, al nivel de Las elegías de Duino, La tierra baldía o El cementerio marina. No obstante, esa primera edición, que hoy se conmemora en su septuagésimo aniversario con la que el lector tiene en sus manos, tardó varias décadas en agotarse, y todavía a principios de los años sesenta del siglo XX se le podía ver en las mesas de algunas librerías. Ya se sabe que el tiempo de la literatura tiene su propio ritmo. Incluso los pocos que lo conocieron antes de que se publicara, algunos compañeros del ´archipiélago de soledades´, y que siguieron su desarrollo y evolución, supieron que asistían a la escritura de una obra maestra. El texto no dejaba lugar a dudas: se estaba, se está, se estará ante un milagro expresivo. Resultaba evidente: la naturalidad con que se presentaba en la página, la exactitud del léxico, la precisión del ritmo, los requiebros acentuales, la coloratura, el uso metafórico y hasta su estructura se mostraban necesarios, existentes antes de su misma elaboración. Esa es una sensación que comparte con otros poemas dictados por la gracia. Desde entonces se le ha leído mucho y de muy diversas maneras, sin excluir la polémica, se ha escrito exégesis, estudios verso a verso, interpretaciones filosóficas, análisis filológicos, se le ha teatralizado, se le ha filmado, ha inspirado composiciones musicales, obras plásticas, coreografías... Se le ha traducido a diversas lenguas y poco a poco también es reconocido fuera de nuestras fronteras. Como a toda obra maestra ese constante asedio no la agota sino que la enriquece y la abre a nuevas formas de comprensión, la vuelve parte de un inconsciente colectivo, y acabamos cantándola como si hubiera nacido en el centro de la cultura popular y no en una con exigencias y dificultades sin número. Una cualidad más de ese milagro descrito antes. En cierta forma Muerte sin fin nos circula por la sangre.