La filosofía y la ciencia se hallaron confrontadas desde el segundo tercio del siglo XIX con tres descubrimientos: 1. La ciencia vierte la ?realidad? como símbolos y signos, 2. Los ?hechos? resultan estar teoréticamente cargados, y 3. Los datos son a su vez resultado de la interpretación. Así se fue descubriendo gradualmente que la ciencia en general se encuentra abocada a mundos posibles y que las ciencias físicas lindan con diversas ?naturalezas?, cuyos ?hechos? extraen su significación de las teorías en cuanto que ?hechos del espacio lógico?, en el contexto de una realidad construida. Atendiendo al desarrollo de la lógica inductiva desde Whewell y Trendelenburg y de la teoría de la ciencia desde Helmholtz, Hertz y Boltzmann, hasta el neokantismo, el pragmatismo peirceano y la fenomenología, y basando su argumentación en la filosofía de E. Cassirer, el autor propone la tesis de que, desde la perspectiva abierta por la física contemporánea y una nueva filosofía del espíritu, hemos perdido la Naturaleza y entrado en cambio en la Fábrica de los fenómenos.