El masoquista se hace sufrir a sí mismo. El sádico hoce sufrir a otros. El navío ignora el sufrimiento ajeno y se rebela impotente ante el propio. El sabio trata de evitar el sufrimiento para sí y para los demás, se compadece ante el dolor ajeno y acepta con madurez y dignidad el propio, cuando es inevitable. Y tú... El mayor sufrimiento de la vida es el de no amar y no ser amado, y afortunadamente, si quieres, tú puedes evitarlo.