Superar lo moralmente reprobable, lo pecaminoso, lo perverso, la mezquindad, el egocentrismo, o como quiera llamársele a lo que genéricamente se conoce como mal, ha sido durante siglos una aspiración de religiones y estudiosos de la conducta humana. No obstante, el mal es escurridizo principalmente porque tendemos a verlo en un plano de dos dimensiones: algo externo a nosotros y no algo que ocurre en nosotros -y que sólo una humanidad realista y despierta puede controlar o, por lo menos, mitigar. No temas el mal es una guía poderosa de autoconocimiento que se remonta a los orígenes de lo que somos o de la programación a la que hemos sido objeto. Es también un método que explora nuestro ´lado oscuro´ mostrándonos que a pesar de que nuestra bondad y generosidad natural no vive pura sino que tiñe y es teñida por otros factores negativos que llevamos dentro, una búsqueda de las raíces y causas del mal puede no sólo transformar el corazón humano sino también llevarlo a un encuentro intenso y perdurable con la naturaleza divina de mucho de los que nos rodea.