La izquierda política aborda el cambio de milenio en unas condiciones de debilidad y fragmentación que contrastan con la fuerza que empiezan a adquirir los movimientos de protesta frente a la globalización neoliberal. Chiapas, Seattle, Ecuador, Praga o Niza son ya referencias simbólicas de que es posible resistir a las consecuencias destructivas del ´nuevo´ capitalismo y de la necesidad de forzar un radical cambio de rumbo en el conjunto del planeta. La construcción de alternativas y de otra izquierda a la altura de los nuevos retos, no va a ser fácil. Para ello es obligado emprender una reflexión crítica sobre lo que significan la llamada ´tercera vía´, la articulación entre la cuestión social, la crisis ecológica y las relaciones de género, los nacionalismos y el internacionalismo. Y sobre todo, repensar un proyecto alternativo global al capitalismo realmente existente.