Todas las manifestaciones humanas -tanto aquellas que reflejan nuestros impulsos más elevados como las que revelan el costado más sombrío de nuestra naturaleza- constituyen, en su conjunto, una fuerza que actúa sobre nuestro entorno y se expande sinérgicamente hasta dibujar el rostro de cada civilización en cada tramo de la historia. El complejo mundo que habitamos, conforma las fuerzas que lo dominan van mudando es también escenario y consecuencia de todas esas huellas que conocemos y comprendemos de nosotros como especie, desde que la humanidad se bastó así misma -amén de ciencias como la arqueología, que han contribuido a ir aún más lejos ? para dejar constancia de su existencia.