A pesar de haber sido el poeta más popular de su tiempo -no sólo en su país sino en Latinoamérica toda, y desde ya en casi todo el mundo-, su trama militante y su doloroso final, marcan -prejuiciosamente quizá- al poeta chileno. Un hombre simple, triste y festivo a la vez. Un amante ansioso, verborrágico y secreto, un niño alicaído, un padre frustrado, un viajero pertinaz, un esposo dolido, un militante fogoso... y tantas, tantas otras aristas casi desconocidas, obcecadamente tapadas, desvirtuadas, desfiguradas... como si disfrutara del silencio y del equívoco. Pero más allá de esta vida casi oculta -que aquí se devela en parte-, Pablo Neruda sintetiza en sí el más trascendente legado poético de Hispanoamérica. Podio que comparte con muchos otros, pero en el que emerge, sensual y luminosa, su palabra enamorada, pegajosa, inesperada, nueva... que encantó, y encanta, a tantas migraciones generacionales.