La paciencia no es una capacidad humana natural. Al nacer es fácil encontrar en un bebé que cualquier dificultad despierta en él una reacción violenta de impaciencia e intolerancia que sólo puede calmarse cuando se le da lo que necesita. Difícilmente espera en calma cuando tiene hambre. Como un bebé el ser humano, a cualquier edad, fácilmente estalla con cólera cuando le toca esperar más de dos segundos en un semáforo antes de que el de adelante se mueva, o cuando algún inoportuno llega a quitarnos el tiempo con argumentos que no concuerdan con lo que nosotros pensamos o creemos. La paciencia es una virtud que necesita ser primero pedida, después apreciada, mantenida y ejercitada para que forme parte del comportamiento humano, de lo contrario nunca se tendrá o fácilmente se perderá. El Dr. Abel Cruz, nos enseña en este libro a lograr ser más pacientes y tolerantes, al grado de desarrollar en nuestro espíritu el amor más puro y parecido al amor divino.